jueves, 10 de mayo de 2018

Hay días en los que se clavan mis pies como estacas en este puto desierto de ideas. Las sombras invaden el atardecer, y mis sustancias orgánicas se recalifican en diversos parámetros. La soledad excava y extiende sus raíces implacablemente. La espada y el cartílago. Ni tu tan guapa, ni yo tan colgado, no valemos más que un gramo amarillento en este jodido desierto de arena y perdición. Da miedo pensar, en las cosas que te acusan, en las que otros creen a pies juntillas que has hecho, pero que no has hecho. Y el universo patas arriba, los reproches, y el deseo, ya vencido, lento, muere en la cuenta atrás. No somos más que dos unidades, tú tan guapa, tan bendecida por los astros de la belleza, como cientos de otras más que te ganan en juventud, y yo tan colgado, tan julandrón, me superan mil millones de buenas cosas que chupar, acariciar, leer o escuchar. La combustión se come en la noche los verbos, y tú, te levantas por la mañana, te maquillas, te gustas ante el espejo, te ves guapa, y eres realmente guapa, pero a la vez muy cabrona, pero llegas tarde y los compañeros de coche se enfadan, aunque a ti poco te importa, porque te lo perdonan. Te perdonamos. Tus sueños y las células son un misterio, oscuridad perpetua donde se esconden los culpables. Mi mala memoria, tu boca, y los falsos ídolos, y eso que dicen que los miembros izquierdos del cuerpo no saben hablar bien de amor. Y hubo un día que a mí me hubiera gustado bien oler, curvar y degustar las autopistas francesas de tu piel. Ser un perdido en tu bosque nubloso de inquietud. Azul, huyendo del negro camino de Portugal, evitando hostales de carretera y gasolineras con expositores de casetes baratos. Bebiendo cervezas y pensando en la reconquista. Aunque a estas alturas, Ya ni te acuerdas.

sábado, 14 de abril de 2018

A veces cuando se me va la mano con la cerveza, repito ciertas frases como mantras, como una especie de conjuros que me protegen en el anonimato con el cual me amortajo de todo.Una de ellas es, "todo se va a la mierda con una velocidad espectacular", y en los dias grises, cuando la rutina me sabe a mierda pienso en la otra parte "tengo ganas de fundirme con el hiperespacio". El haber perdido tantas cosas, te da un saber estar o algo parecido que engaña al paso del tiempo. Lo comido por lo servido. Como un sargento chusquero, en el ultimo día de una guerra que se da por perdida. Y sabes que lo único que cuenta es vivir.

domingo, 18 de febrero de 2018

Plasmas y neones se derriten ante tus ojos cansados, y queda afrontar el desafío de las leyes de la física en los sueños, y soportar los efectos de la química en el cuerpo. Lo que comemos, bebemos y soñamos. La fiebre, el aire y el espanto. La respiración contenida. La llave del segundo está aquí, cuando decidimos, cuando a oscuras en la cama buscamos un cuerpo al que abrazar. El ciclo reescribirá sus órbitas, aunque con nombres distintos, y lo que quede de nosotros asomará al polvo como las abejas a la jalea. Y el sueño de la niña. Pese al gran saqueo que has hecho de la realidad, por desgracia, hijo, no vamos a perdonarte. No retrocedas por el temor. La tristeza no nos deja ser,no nos deja salir, y el miedo nos consume como una zorra en un gallinero de madrugada. Estamos hartos, cansados y asqueados, sin embargo no podemos evitarlo. Ver de cerca la muerte te da que pensar. Para aquellos que pretendían los cielos y negaron la evidencia certera del peso de la realidad no habrá homenajes. Piadoso o sanguinario nómada, no importa, estás solo. No hay mayor certeza en esta existencia que la singularidad del uno, y su infinita soledad.

miércoles, 31 de enero de 2018

viernes, 29 de septiembre de 2017



I
Convertidos los objetos en mi mismo, me siento como la estrella que surca el agua en una caída lenta, privilegio de mi vida, noche de labios y hielo, ilusión en la oscuridad, sol bendecido del pobre.
He perdido las ganas de ordenar las cosas que me rodean, y sólo me importa respirar y hacerme invisible a los demás. No se volver ¿Y hasta cuando? Me llaman por la calle,  pero no me vuelvo, que me importa, que parte ahí que no recuerdo de mí que no tenga escamas, que no esté condenada a repetirse, y duermo bajo cristales en un sofá marrón e infinito. Cuando me acuesto a dormir soy un gesto de austeridad.  Un silencio que no quiero pensar. Un océano químico de infinita pereza. Tengo un corazón de autentico infiltrado, y unas ganas enormes de recorrer tu cintura, de posarme en tus recovecos. de perderme en tu piel. Con la cara pálida, y la promesa nauseabunda,  todo pende de un hilo. Algo más, pero menor de lo que conoces, un libro, mil libros, y un botellín. Tengo fe, pero he dejado de andar a la mitad del camino. El roce y la batalla perdida, los muslos y la sed. Luego morirán los minutos, y los bárbaros años luz. Cuando ya no queda nadie, sobran las explicaciones, y una mitad de nada, vale menos que nada.



II
 Te encontré en una de aquellas salas que me trajeron mis momentos favoritos, desnuda entre humo, carne y demonios, fuiste como una anestesia de aire azul, huesos bendecidos, una efervescencia dulce y efímera que moría al respirar, que se posaba sobre mí, como la navaja al viento. Dejar de creer en inventariar. Mas que afuera, no hay ningún rostro humano que te haga reconocer la verdad. En la soledad  de recorrer el dulce jardín inglés, sin dioses ni dueños, eres un espejismo, una realidad desmedida que se niega, que duele, que atrapa y se repite. Tus llamas son tus manos, que me enferman, que me alejan, que se disuelven en tu indiferencia, te arropan en la alegría lejos de mí. La cartera, la destreza y el privilegio. La noche, y la hermosa despedida. Todo lo que conoces es uno, en un inmenso trayecto.