viernes, 31 de marzo de 2017

jueves, 29 de diciembre de 2016

No hay causa, pero si espada que sangra en las manos. El sueño se enrolla en las raíces como un proscrito que emergerá a la nada al amanecer. El reloj es la puerta de arena, el bajo del coche trasero, que bajo su blando paso alumbrará un caballo en la despedida. Y cuando te des cuenta, la salvación y la herida serán la misma cosa.

jueves, 8 de diciembre de 2016

Respiras tranquilo, aunque escondes fuego en el corazón. Los motivos son como fogonazos que recorren tus venas. Aunque lo niegues, se te nota. Lo notan. La soledad cuenta de ti, más de lo que algunos dicen. Y piensas en salir del presidio de tus venas y asaltar algún barco pirata, de esos que surcan los mares oscuros de la noche libre, cargados de tesoros, cegados de mar sal y plata. Ya sabes, cantar una vieja canción de ron e incendios en lugares exóticos mientras afilas la espada, y piensas en plan "todo o nada". Y observas Esas miradas geométricas que te vuelven loco, en un campo solemne, en una pausa suave y lenta que te envuelve, y te preguntas a donde dirigirán el poso silencioso y predecible de sus ojos, y sus tacones ahogando las aceras con su vaivén tremendo e incesante. Rozando tus orejas, alejando el cielo callado de tus oídos. Y si todo lo entendiésemos tal cual: "Libre Cobro por minutos" reza el emblema en luces de colores del parking. Aunque no te gusten algunos días, al final, las horas pasan. Y tú con ellas.

sábado, 3 de diciembre de 2016

El señor de las horas frías

Él, lento y encorvado, ejercita un musculo y ella está en su pensamiento, obra en su interior un alma de tejido glorioso y dolorido que le hace evadirse de su realidad como en un lento e inexorable paso en un túnel oscuro. Como un virus apetente y astuto. Ella chupará la sal, y sanará momentáneamente la herida, con sus labios carnosos, ebrios de aventura y deseo. Se ofrecerá. Como una lagartija lo recorrerá y saboreará su piel reflexiva y dócil. Él la agarrará del pelo, y mirará su nuca desnuda ante el pelo recogido, le susurrará y con sigilo, una lagrima de saliva resbalará de su boca, y pensará si la quiere más por lo que es, o sólo por satisfacer la necesidad angulosa del momento. Pero se dice a si mismo, todo es cuestión de la situación. Amor y deseo. Forma, pensamiento y primavera animal. Entonces deseará que ella se arrodille ante él, pensando en su gozo, y luego él se arrimará, y se restregará hasta al fin arrodillarse, como buen adorador de la reciprocidad y del buen verso hecho flan. Morder y olvidar. Adiós a la tristeza y bienvenida a la hora bruja, copas con los amigos, y la noche solemne e insalubre abriéndose paso en un camino sudoroso de maná de alcoholes, amor desplegado como luz de fuego a la sombra de las velas y bofetadas continuas a la razón. Él Llevará cuidado por no tropezar con el agua, ni con el desprecio de las personas que a hierro juzgan su avaricia incontinente ante la calidez de la lluvia saturada y ebria. Entonces, sonreirá, mientras mira las botellas satisfechas bajo la caricia de los neones, y volverá a pensar en ella en todas sus situaciones, en todos sus perfiles, virtudes y desdichas. Y pensará en follarla, y luego si cabe, si la ocasión también se presta, quizá también en amarla.