jueves, 7 de julio de 2016

Siempre será más triste la soledad de los números, porque ellos, a diferencia de las palabras, se los juzga por si mismos, por lo que son, independientemente de su intención. El encuentro, el recuerdo, y la ciudad con su línea rota y extensa como protagonista. El vuelo en un sentido intransigente no deja tiempo para mirar. No queda lugar para reflexionar. Y Quizá si lo hubiera pensado no estaría aquí, el cielo, el hueso y el esqueleto, como una receta, y todo lo subliminal se va por las ramas. Como un paraje oscuro y encantado. De regreso a casa, torpe y decidido me encuentro con la inmensidad del cielo cerrada y acostada. La luna, turbia y desencantada, como una romantica equivocada, se ha posado en mi almohada...

jueves, 30 de junio de 2016

Calculo bien, trazo el movimiento preciso en mi cabeza, y trato que mi carne y mis sonidos me acompañen al unisono. Como buscando un punto preciso de equilibrio para una maquina que me acompaña. Pero me equivoco, y de alguna manera vuelvo a caer. Me levanto, y quizá pienso, triste y suavemente en algo que me guste de verdad, y que a ser posible cueste dinero y no implique  sentimientos. Me olvido de los parámetros y creo en la firmeza de las distancias cautivas.  Como en la mirada femenina e intuitiva de la carta del Tarot. Y miro su cara. Porque ella cree en su propio desamparo y arrastra las espadas por el campo gris oscuro, como arrasando una herida recién descubierta. Su cuerpo es rumor de sudor y noches de agosto. Crece la corona que rodea su cabeza, como una santa, como una abnegada, pero su mirada es serena, y a pesar de la incomodidad todo queda oculto tras la cortina. Y de algún modo siempre será ella. Como yo, lejos. Como la orilla recién descubierta.

jueves, 23 de junio de 2016



El espacio infinito que se oculta  bajos las sabanas húmedas como la geografía más maravillosa, no es más que reflejo de sueños en blanco y negro que tropiezan en los muebles de mi habitación, que atropellan paradas de taxis en la madrugada, que congelan comida que acabará en la basura, pelusas que crecen en una reserva generosa y prodiga en nuevas especies de ácaros amigables. Ahora que las bacterias de mis intestinos están tocadas por la arremetida del apocalipsis antibiótico me siento más ligero y a la vez más torpe que nunca. Decidido y tierno, pero en el fondo temeroso. A veces me pregunto si todo lo que te lubrique por dentro, y apacigue el dolor intimo y personal, aunque te mate lentamente, acaso no es mejor que la vida lenta y pausada en la frustración continua. Los fines de semana son una burbuja maravillosa para maquillar con la efervescencia de los licores la mediocridad del resto de horas consumidas.
El temor es carnívoro, y arrebata al alma con la espina del odio autodefensivo, los verbos esenciales, para unos vivir y amar,  para otros beber y follar.
El día acaba con un húmedo escalofrío, carne llena de prisa que se regocija en en el silencio de la noche, para hacerse desaparecer por unas horas en un laberinto oscuro e inexplicable. Si todo va bien, al final todo empieza y acaba entre unas sabanas.

domingo, 19 de junio de 2016


Hay dos cosas que nunca deberías de olvidar de un viaje. La primera, y la que los puristas definirían como la mejor, siempre son los recuerdos, aunque como bien decían en Desafio Total, podrían ser implantados o artificiales. La segunda serían las botellas que te traigas de recuerdo, licores que al probarlos nuevamente te recuerden la experiencia vivida. De mi viaje a Polonia, aparte de los recuerdos siempre me quedarán los soplicas, los chupitos de vodka aromatizado, que de alguna manera, cuando me encuentro de bajón, me recuerdan que un día estuve allí, y algo disfruté.

lunes, 13 de junio de 2016

Nobles causan que abanderan cruzadas



Ya lo dicen los punsetes, si la causa no solo es más que digna, sino la más grande, sobran reproches y castigos.

sábado, 7 de mayo de 2016

Y ya van tres

Hay atardeceres que atraviesan con su soledad tu cuarto con la fuerza de un carro de cuatro caballos. Y estéticamente la luz adormecida es hermosa, pero en la palidez del perro ante la hoguera, no tiene más valor que una mierda. Hay tanta perpetuidad en ciertas cosas cotidianas, que asusta pensar que el pensamiento que las imagina no es más que especulación de la carne animosa que sujeta los huesos. Pura subjetividad que se perderá en la oscuridad con la inmensa concurrencia de los puntos distinguidos. Hay cafés que saben a hierros torcidos, circuitos de fuego de gruesa caligrafía trazados por sangre femenina, calles de basta lentitud que acaban en el inmenso pasillo que conduce a tu habitación. Y al final te das cuenta, que todo es nada, que estás como al principio. Algo parecido pero sin igual.

viernes, 6 de mayo de 2016

El cansancio y la renuncia a los festivales musicales del sureste español. O como acabé volviendo a lo mismo sin querer. Como al principio (más o menos) pero sin mucho interés



Asumiré y temeré, pero en el fondo me guiaré, siguiendo todos mis pasos y predecibles instintos hasta el extremo más inaudito e impenetrable. Pienso en la soledad, como al principio, cuando escribí aquellas primeras ridículas líneas, y luego me fui a pasear en bicicleta, pero todo eso a estas alturas ya no importa, no hay nada más que lo que cabe en mi bolsillo, y en el fondo es artificial. Un descosido, y no hay más que un triste final. Las heridas son combustible para naves espaciales que me recogen los domingos, y me pasean por ciertos bares cálidos de corte sudista. Y me trastean. Y en Murcia hay muchas mujeres guapas que pasean por la calle,   y me ruborizo con tan sólo mirarlas e imaginarlas. Como un puñetero colegial, hambriento de cariño y rozamientos continuos y predecibles. Y queda en mí, participa de mi incongruencia, como una esencia, la sombra. Pagas o no por los errores, pero este mundo, no tiene más reglas. Que a estas alturas no hay más juez que uno mismo, y la realidad se desinfla saboteada por la dureza de una piedra que cae implacablemente, como lo más vulgar, como lo más exacto de todas  las cosas. Y el peso relativo, que aplasta, y te amordaza, como la más absoluta de todas las verdades. Y A veces me pregunto sino es el amor una especie de enfermedad mental, que nos trastoca, que nos posee como un virus. Y nos vuelve tontos, ansiosos de relojes,pensamientos, desiertos  y palabras.

domingo, 1 de mayo de 2016

Desde Polonia con amor. Fallout Anthology


Hace unos dias me llegó  desde Ponia la edición Ahthology de Fallout. A primera vista parece una pequeña bomba nuclear de los años cincuenta. Los acabados a nivel exterior son bastante buenos. De hecho hasta que no la tocas no te das cuenta de que realmente es plástico, y que en su interior recoge la colección de juegos de rol y acción dedicados al apocalíptico universo nuclear de fallout. La edición está agotada en todas partes y los especuladores la revenden bastante más cara, por lo que me decanté por comprarla en el extranjero, a un precio decente, y concretamente a un vendedor que me diera cierta confianza como fue el caso. Estas premisas me llevaron hata Polonia, país que conozco, pero no tanto como yo quisiera, y la experiencia comprando allí, al menos esta vez, ha sido buena.
Una vez abierta, vemos el interior con la caja que contiene todos los juegos de la saga, y un generoso espacio para que guardemos al último fallout si finalmente nos decidimos a guardarlo ahí.


Hoy día de alguna manera bromeamos con el futuro postnuclear que veía la sociedad emergida de la segunda guerra mundial, de aquella sociedad estadounidense que tras ganar la guerra, e inaugurar la escalada nuclear  trataba de volver a sus rutinarias vidas conscientes de que cualquier día todo podría acabar ante la amenaza del nuego gran amigo-enemigo, la Unión Soviética. La sociedad se impregnaría de parte de estos ecos, con diseños de coches que imitaban cohetes espaciales, bombas y demás.


 Eran los cincuenta y la sociedad estadounidense estaba en plena fiebre consumista. Y si tenías dinero te hacías un bunquer debajo de casa por si un domingo después del café y leer el periódico caían las bombas nucleares. Y así podrías ver un lunes, o mejor dicho vivir debajo de un lunes ficticio, porque ya no quedaría nada. ¿Y cuando emergieras a la superficie que encontrarías? A partir de aquí comienza Fallout. Ficción postnuclear de la buena. Aunque pensándolo bien, en nuestra supuesta idilica realidad, los arsenales nucleares siguen intactos...

miércoles, 6 de abril de 2016

Quake 2 y la instrascendencia de algunas verdades que vuelven a recordarnos un pasado cuestionable


Si tuviera que hablar sobre el juego al que más horas he jugado en mi vida, mentiría si dijera que no ha sido al Quake 2. Hace poco me preguntaba a mi mismo, porque no volvía intentar escribir algo para pasar el rato, porque ni tan siquiera quería intentarlo. Una de los motivos era la inmensa frustración que para mí supone el sentirme incapaz de plasmar cierta trascendentabilidad de algo que a mi me parezca importante, en una situación aparentemente sin importancia.



Hoy mientras disfrutaba de un breve momento fetichista, mirando  la caja, el manual y el cd gastado de la versión original del quake 2 que he comprado por internet, me he acordado de aquel momento ya lejano en el tiempo, cuando yo estudiaba un ciclo de informática, en que Alejandro, un compañero de curso argentino me regaló una copia pirata del juego, que en un principio rechacé por dar por cerrado mi pasado de adolescente obeso enamorado del mundo de los videojuegos. Recuerdo que Alejandro me dijo que cuando él terminaba un juego, se lo regalaba a alguien que le cayera bien. Los juegos originales se los regalaba a otros, pero la copia me la dió a mí, y eso era un cumplido. Alejandro era un buen tio, lo recuerdo todavía, con sus historias argentinianas. Hablaba mucho, pero todo el mundo decía que era buena persona. Alejandro era un buen tio y me regaló una copia pirata grabada en un Cd memorex del quake 2, la cual aún conservo.



Con el CD pirata del Quake 2 llegó el verano. Recuerdo perfectamente aquella época, en la que yo ya había renegado de todo aquello que no fuera útil en pos de intentar buscar un futuro mejor estudiando informática y formar una familia. Pero estábamos en agosto, lo que yo consideraba algo así como el descanso del guerrero, y eran largas las noches en casa de mis padres, en plan noctambulo, despierto hasta las 4 de la mañana sin sentido aparente, salvo estar delante del ordenador en la cochera navegando por internet, cuando internet era casi como un sueño. O quizá yo soñaba con internet. Ansiaba que llegara el momento en que mi madre se acostara, para sentirme completamente cómodo en aquel microcosmos. Uno de los mayores placeres para mi en aquella época era disfrutar la madrugada en otra cosa que no fuera dormir. En esa época empleaba las horas buscando tendencias de programación para aprenderlas, música para descargar, y porno.


Recordar jugar quake 2 en la cochera de casa de mis padres, me transmite muchos recuerdos. Mi padre trabajaba durante la madrugada en un hotel y mi madre me decía que no me pasara y que no me encontrara el despierto al volver a las 7 de la mañana porque se podía cabrear. Yo intentaba hacer caso, y encendía aquel ordenador rodeado de trastros viejos, y arrancaba el quake 2 y deambulaba por aquel entorno 3d que se movía con palicos y cañicas en mi limitado procesador inter celeron, pero recorrí con soltura aquel un mundo oscuro y oxidado, de colores ocres y terrosos disparando armas futuristas contra alienigenas  con mala leche, hasta completarlo. Vi cosas que en aquel momento me impactaron, yo venía del amstrad y la megadrive y cuando veía a marines llorar como locos en las celdas de la prisión de la base espacial esperando la muerte, no me dejaba totalmente indiferente.



Me dijo una vez alguien, una mujer, que para escribir bien se requería leer mucho y haber vivido experiencias, que lo uno sin lo otro no iban a ningún lado, y creo que me parece algo justo. Creo que esa persona no andaba equivocada, pero le faltó añadir otra cosa, y es que yo creo que disfrutar de lo que se escribe, por encima de la opinión de los demás, es la piedra angular de todo. Y a partir de ahí, creo, supongo que se puede llegar a escribir bien para uno mismo, que en estos tiempos que corren, me parece un autentico placer, más que una mera satisfacción personal.

En realidad, todo esto que he dicho, lo podría simplificar y resumir un poquito más. O quizá no.

Me gusta recordar jugar a quake 2 en aquellas noches infinitas de verano, quizá porque  era joven y tenía toda la vida por delante y yo no lo sabía, o no quería darme cuenta. Quizá porque me iba a montar en el titanic y tampoco sabía lo que era un iceberg, pero me gustaba rascar el hielo. O quizá porque a día de hoy,  a pesar de no hablarme apenas con mi padre en aquella época, y pese a nuestros constantes desencuentros durante esos días, sabía que al día siguiente, él estaría allí. Lo podría ver, visualizar nitidamente, pasar junto a él mientras cenaba en el salón a las 19:00 de la tarde antes de irse a trabajar. Lo podría mirar una vez más, sentir que estaba ahí, tenerlo cerca. Y ya hoy, no tendría que limitarme, simplemente a pensarlo.

viernes, 16 de octubre de 2015

In the flesh primera temporada


Creo que a lo largo de estos últimos 6 años he visto muchas series o películas ambientadas en futuros post-apocalipticos, en los que los zombies, una especie de seres humanos alienados y deformados por la muerte en vida impartían su simplista y eficaz visión justiciera del mundo sobre la decrepita sociedad occidental. Hay gente que ha criticado muchísimo a George Romero por sus míticas películas de zombies, por su simplicidad de argumento, o quizá por simple envidia, por ser capaz de ver lo que otros no fueron capaces, pero lo cierto es que él fue un visionario de su época. En Dawn of the dead, observamos como la civilización se va al garete mientras los zombies invaden un centro comercial, puede que quizá podamos pensar con esto, que el hombre ante la frustración de su existencia se deja llevar por la satisfacción de sus deseos más sencillos y elementales, ya sea comprar ropa de marca o devorar cerebros. En este sentido, y volviendo a "in the flesh" el tema va mucho más allá, estamos hablando sobre ser diferente a los demás, a que te marginen por ello, a que la frustración y la ira de lugar a soluciones extremistas. A recordar veladamente el acoso del nazismo a la comunidad judía. A cuando algo malo pasa a tu lado y miras hacía otra dirección, es posible que la próxima vez que vuelvas a relajar el cuello, tú seas el que esté  en la picota. Es aquí donde In the flesh rompe con los estereotipos. En este sentido, la comparación con "Fear the walking dead" llama la atención, pues con un presupuesto y medios muchísimo mayores, está última serie no ha sido capaz de calar en el público. Sin embargo, in the flesh, utiliza un tema superficial como aparentemente es el de los zombies para darnos un auténtica lección de lucha diaria contra los prejuicios de la sociedad. Todo por ser diferente.

miércoles, 22 de abril de 2015

El andar tierras y comunicar con diversas gentes hace a los hombres discretos.
Miguel de Cervantes

viernes, 27 de marzo de 2015

¿Y que ahí de mí sin mi enemigo?

Hace unos días estuve en casa de mi madre, y comprobé que su perro, pasaba más tiempo de la cuenta, asomado desde el salón a la ventana que daba al patio. Le pregunté a ella, y me dijo que hacía unos días que la gata no volvía. Entonces me retrotaí casi dos años atrás, cuando yo traje aquel perro a casa de mis padres con un motivo totalmente distinto al que ahora ocupa, y como la pobre gata desde el primer momento sufrió el acoso del perro, y se mantuvo en su lugar, sabiendo estar, enseñando sus zarpas cuando se veía amenazada pero no sacando los ojos a aquel cachorro desastroso que lo acosaba continuamente, mi gata recortaba su espacio vital con tal de no hacer daño. Dicen que a veces, la única buena estrategia de avance, es estar. Permanecer. La pobre gata aguantó muchísimo, ni siquiera me explico su nivel de aguatnte, cuando hacia sus salidas era toda una odisea la vuelta, el perro vigilaba la terraza para no dejarla volver. Hace poco nos enteramos que murió unas cuantas calles más arriba de mi casa, sufriendo bastante. Ahora mi madre, dice que el perro está triste y pasa mucho rato vigilando la terraza, la ventana y la mesa que antes la gata ocupaba. Mi madre dice que el perro la hecha de menos, yo simplemente le digo, que hay algo que al perro no le cuadra en su rutina. Y al final, es inevitable, hacerse la pregunta, ¿que hay de mí sin mi enemigo?

lunes, 29 de diciembre de 2014

Los inhumanos






Hoy el correo ha traído a mis manos uno de aquellos juegos de la época de los 8 bits en la que los desarrolladores de software españoles brillaban con luz propia, incluso en el panorama internacional. Aunque realmente los inhumanos no es un claro ejemplo de ello. Todo lo contrario, el juego no es ningún alarde de programación y rinde tributo a aquel mítico grupo de los ochenta con el que alguno nos hubiera gustado salir de bares alguna noche. El argumento no deja de sorprenderme. Un inhumano llamado Zufuru ( en aquella época la originalidad de nombres me deja siempre sorprendido) tiene que salvar a su compañera (nada de terminos de novia o amiga con derecho a roce) y recuperar las piezas de su simca 1000. Para ello tendrá que evitar buzones que escupen cartas y plantas carnivoras. La mejor parte, es sin duda la alusión al liquido vital que alimenta a nuestro protagonista, la cerveza. "El inhumano ZUFURU no se puede quedar sin cerveza, ya que es su energía, sin la cual se siente muy cansado y marcha más despacio". Los juegos de hoy en día, mucho más complejos e infinitamente mejor acabados técnicamente, no son tan cutres, pero tampoco desbordan tanta imaginación.

viernes, 12 de diciembre de 2014

Cumpliendo aniversarios


Vamos cumpliendo años, encadenando difíciles aniversarios, y los momentos se balancean casi imperceptiblemente en la maraña de la conciencia, como si quisieran ser pintados con un pincel, pero cuando miramos, sólo vemos el cubo de pintura vaciado sobre un suelo frío. Y así, quizá es difícil pensar.

lunes, 10 de noviembre de 2014

Cuando lo antiguo sabe a fracaso

Aunque ahora, puede que pensándolo bien, quizá ciertos tiempos pasados no fueran tan buenos...


sábado, 17 de mayo de 2014

Arcade shoot em up


Encender la videoconsola y pulsar START. La inamovilidad de la estatua ante la victoria, siempre tan fácil. Y frente a esa mano que juega, dispuesta a perder, no existe nada comparable ¿Te has preguntado alguna vez si es difícil conducir un Formula Uno a través del circuito de Mónaco, o ser un jugador de fútbol de primera división en una noche golfa por Madrid, y tener que jugar al día siguiente? Pues eso no es nada, comparado con tomar tu hidroavión despegar y prepararte para recibir un aluvión de proyectiles canallas. Cuesta jugarlo, pero aún más programarlo. Creo que es algo que sólo podría estar al alcance de la mente retorcida de algún político de este país. La inteligencia artificial siempre es una cuestión delicada. Puestos a preferir, me quedo con el lado popular, el de la jugabilidad responsable, y sus incontrolables estímulos frente al mando de  control y los dos botones. Puedes querer empezar despacio, definir la estrategia, menearte con prudencia y habilidad de un lado a otro del área de juego, acariciar el joystick con cariño.  Pero sabes que vas a tener que atravesar 5 niveles repletos de hijoputas  pensados en la cabeza de un beta tester japo malévolo, vas contracorriente y las aerolíneas enemigas reciben instrucciones precisas en código maquina: deben destrozarte a toda costa. Cueste lo que cueste. Puedes rezar, puedes recoger item-ups (La fruta siempre es sinónimo de vida) puedes lanzar bombas de napalm pulsando el botón "B" cuando te sientas acorralado. Pero sabes que vas a sufrir. Lo vas a pasar un rato mal. Los  Kamikazes se lanzan contra el jugador sin el menor miramiento  ¿Te has preguntado alguna vez que se siente al esta frente a un tablero de ajedrez y no poder concentrarse, o en tener que impresionar a una mujer que sabes que no vas ni a rozar, negándote a alterar tu autobiografía con un buen guión?  45 minutos después no queda nada. El cielo y el fuego. La espada de damocles siempre pende sobre nuestras cabezas. No has visto dos grandes impactos frente al corazón. Con los enemigos el tamaño si importa. La pantalla es limitada y sin un buen armamento, llevas la de perder. Pero no todo van a ser malas noticias, hasta los enemigos más encarnizados frente a la trayectoria correcta, frente a la habilidad precisa y definida, explotan y caen eliminados.  Aunque nos parezca incomprensible, es una simple ley de vida. Cuestión de tener cinco duros en el bolsillo y continuar la partida.

martes, 13 de mayo de 2014

Para nada



De nada le sirvieron las justificaciones, ni mucho menos las reflexiones. En la mañana comenzaron a oírse sus nombres. Poco tiempo después, eclipsada la luz, quedaría la misteriosa búsqueda  con su predecible final, en su interminable ascensión. Lo único que se movía trepaba por su espalda. Y él ni se daba cuenta. El sufrimiento y sus peligros ni siquiera le daban crédito ante la envidia. Y era él quien la prendía. Era él quien la olvidaba,  era él quien la exorcizaba. Ahora hay una luz roja  parecida a la sangre en el televisor que parece devorar el cielo. Y no acierta a saber por qué. Pero ahí está. Cuando pensaba que a lo mejor; cuando creía en la resurrección,  cuando la  retrataba como a los juguetes frágiles,  cuando de mirar a los ojos pensaba que quizá de ahí  llegaba el amor. Una gran tontería. Al final  se equivocó,  y como de todo, algo acabó golpeándolo fuertemente cuando menos lo esperaba. Todo lo que suena metido dentro de un agujero da miedo. Todo lo que se guarda en un agujero perdura hasta que alguien caiga en él. Algo parecido a un reloj. Una adoración insensata de la que ya no importa nada más. Se arroja la vergüenza, tiembla la derrota, asoman esos ojos verdes repletos de sinceridad. Y ahí algo ahí afuera, pesado, cargado de fuerza, como si nadie lo hubiese levantado jamás.

sábado, 10 de mayo de 2014

Ante el orden y el fracaso, mejor creer en la ilusión del equilibrio de la simetria


Ya no llevas reloj, ni controlas el pago de recibos por Internet. Te han enseñado bien y del rollo de papel higiénico has hecho un libro sacrílego que economiza tus horas. Y de sus ruinas oscuras surgirá la espada forjada con lagrimas que te acompañará en la tiniebla y en la noche. Desnuda la flor, siluetas que acarician ruido y licores brillantes contemplan la simetría gris de la luna.  Vidrios que pierden el rastro de ti mismo cortan el aire,  has nutrido con tu silencio oscuro el rostro del abismo. Y es larga la tarde, y sabes que no tienes nada que hacer, y buscarás el ojo del viejo que ha sido mordido por la aguja, en un instante que sabes que no debes volver a recordar.El viento es una sola palabra que no perdona. Entre la realidad y la ficción, no hay mayor castigo que la memoria. El sueño, el vino. Sus cabellos han trazado la nada en tu despertar. La ansiedad que hay en tu interior, que tiembla, que te quiebra como a un erizo herido, cuando escuchas su nombre. El nombre de ella. El temor a equivocarse siempre golpea con fuerza y retumba fuertemente en la cabeza. Al final todo y nada son la misma cosa. Revientan las palabras y estalla la indiferencia. La vida te va venciendo, y lo sabes.Pero has aprendido a imitar sonidos que tienen  cierto color. Sacas tu lengua de la jaula e impregnas de silabas descaradas el trono invicto de los falsos oradores. Has visto morir a los héroes. Quizá por eso te sientes un poco mejor, porque ya no tienes ante quien compararte, y el desierto, como tantas otras veces, frente a tu espejo. Y es que hay sábados, hay  momentos, en los que la filosofía barata no sabe nada, en los que ante la sonrisa forzada de una bibliotecaria, no sabes si entregarle el carnet de socio o la tarjeta de crédito.


domingo, 20 de abril de 2014

Final de semana santa


Domingo de resurrección y sus cosas...
http://vimeo.com/65003596

martes, 15 de abril de 2014



Una de esas grandes canciones de resentimiento de Los Planetas que no pasan de moda.